CONTENTARSE CON SU ESTADO
Cuentan acá los pastores
que a Júpiter se quejó
un monte (presumo yo
que de los montes mayores),
diciéndole: —Gran señor,
cuanto has criado se muda;
si yo estoy firme, es sin duda
que tengo poco valor.
Los que estaban encumbrados
bajan tan bajos que espantan,
y a sus puestos se levantan
los que estaban derribados.
Alguno fué pobre ayer
que hoy tiene suma riqueza,
y otro viene a gran pobreza
que tuvo inmenso poder.
¿Cómo yo nunca soy más
de aquel ser en que nací?
Pero respondióle así:
—¡Oh necio! Engañado estás.
Déjalo todo mudar,
pues firme puedes vivir;
que quien no pudo subir,
tampoco pudo bajar.
(El hijo de los leones, acto 2.º, escena XI.)