EL SOBERBIO ABATIDO

Escribe Esopo que había

hecho burla el roble fuerte

de la débil caña. Advierte

lo que a los dos pasó un día:

Vino un viento, y el altivo

roble, fuerte, resistió

tanto, que el tronco sacó

de su cimiento nativo.

Pero la caña humillada

por encima le dejó

que pasase, y él pasó

sin que la ofendiese en nada.

Y ansí, cesando la guerra,

la caña se alzó como antes,

y el roble las arrogantes

ramas dejó por la tierra.

(Los hidalgos del aldea, acto 3.º)