ESCENA VII
Dichos, los GUARDIAS y el SERENO. Salen del café el TABERNERO, los MOZOS 1.º y 2.º y toda la gente que había dentro. Mucha animación. Julián quiere otra vez pegar a don Hilarión, a quien ellas defienden.
Guardias
¡A ver, caballeros,
modérense ustés!
Tabernero
(En medio de todos.)
¡Alto aquí todo el mundo!
Esto se arremató.
Y esto se ha arrematao,
porque lo digo yo.
Sereno
Pues si yo toco el pito
se acaba la cuestión.
Tabernero
(A don Hilarión y a ellas.)
Vosotros por allí.
Vosotros por allá. (A Julián y a Rita.)
Ni usté aquí toca el pito (Al sereno.)
ni usté aquí toca na.
Susana
(Cuanto más me sofoca,
le quiero más y más.)
Hilarión
Vámonos, niñas,
que es tarde ya. (Cogiéndolas del brazo.)
Susana
(Por esta noche
le hago rabiar.)
Julián
¡Vete con Dios!
¡Márchate en paz!
¡Luego después
me lo dirás!
¡Ay, señá Rita
no puedo más!
¡Esa chulapa
me va a matar!
Rita
¡Vente conmigo!
¡Déjala ya!
Tabernero y Mozos
Vete y en ella
no pienses ya.
Guardias y Sereno
Ea, señores,
lárguense ya,
que así lo manda
la autoridad.
Casta
(¡Vaya una bronca
fenomenal!)
Antonia
¡Ese pillastre
nos va a matar!
Coro
Como se encuentren
los dos allá,
buena verbena
van a pasar.
(Rita, el tabernero y los mozos se llevan por la derecha a Julián, que sigue amenazando a Susana y a Hilarión. Los guardias y sereno obligan a irse por la izquierda a Hilarión con ellas y la tía Antonia. El coro se disuelve, yéndose cada uno por su lado.)
Mutación
Una calle. En el centro, y de arriba abajo, el salón de baile que ahora se pone en las verbenas, adornado con arañas, faroles, guirnaldas, escudos, banderas y demás. En el foro está el piano de manubrio, que toca varias piezas. Las dos aceras de la calle quedan libres para la circulación. Casas de varios aspectos a un lado y a otro. En la primera de la izquierda del espectador hay un comercio de sedas con el rótulo correspondiente. En el salón de baile hay bancos de madera todo alrededor, llenos de gente que presencia el baile.