LXXXIII.
Miéntras él á cobrar el arma atiende,
En venganza se arroja y en relevo
Del muerto amigo, Hisbon, y airado emprende
Sobrecoger el árcade mancebo.
Inútil fué su arrojo; le sorprende,
Mal prevenido contra golpe nuevo,
Palante, revolviendo de contado,
Y húndele el hierro en el pulmon hinchado.