LXXXIV.

»Luégo, que amenazante le intimido

Simula, y es el miedo de la muerte

De que astuto se ostenta poseido,

Nueva ponzoña que en sus tiros vierte.

Jamás esta mi diestra, fementido,

—Escucha en paz; no has, no, por qué moverte—

Esa alma vil te arrancará del pecho

Donde su nido y su morada ha hecho!