María. (Abrasada de curiosidad, vuelve a desdoblar la[445] carta.) Permítame un instante. (Lee para sí.) «Crisis de familia...» (Se interrumpe al oír la voz de Cirila; vuelve a replegar la carta.)
Cirila. (Entrando por la derecha.) Los señores Marqueses bajan ahora.[450]
Vicenta. Yo me voy. (Retrocede.) Hemos quedado en ir juntas a la romería. Vendrán conmigo las de González. Por Dios, María, que no se arrime a usted ese hombre, que no caiga en la estúpida presunción de acompañarla.[455]
María. (Sin oír lo que dice.) Bien... sí... Hasta luego, amiga mía.
Vicenta. Adiós.
María. (En cuanto la ve salir, lee rápidamente saltando de una carilla a otra.) «Este inmenso amor mío,[460] hijo de la adversidad, tiene de su madre la firmeza y la esperanza...»
Cirila. (Mirando por la derecha.) Ya vienen...
María. (Lee saltando.) «Soy incandescente. Ardo: no me consumo. Siempre espero. (Saltando.)... alma[465] superior, fuerte... La vida armónica... eficaz. (Repliega la carta y la esconde al sentir la voz de su padre.)
Escena VII
María, Cirila, Don Pedro, Filomena, Don Rafael.