Don Pedro. Y para ti, Filomena, están indicadas las de Teplitz, en Bohemia.

Filomena. No hagas proyectos, hijo, que ya es hora de sentar la cabeza.[790]

Don Rafael. ¿Y qué falta le hacen a usted embajadas, don Pedro?

Don Pedro. En todo caso, alguna de las que no dan quebraderos de cabeza y son puestos de pura etiqueta: por ejemplo, la de San Petersburgo.[795]

Corral. Vale más que le hagan a usted embajador en Agramante.

Alcalde. En este territorio, sí, donde ha de tener Cesáreo tanta propiedad...

Don Pedro. Ya puede mi hijo ir pensando en mejorar[800] los cultivos. Yo tengo pasión por la agricultura. (Jactancioso.)

Don Rafael. ¡Mucho, mucho! (Explicando don Pedro sus planes agrícolas van pasando al centro. María y Corral quedan a la izquierda.)[805]

Corral. (Aparte a María.) Por última vez, Mariquita...

María. ¡Por última vez! Ya respiro.