Corral. Allá va mi... ultimatum...
María. (Con fingida benevolencia.) ¡Ah! don Faustino.[810] Mis padres pican ahora muy alto. Y si va papá, como parece probable, a la embajada de San Petersburgo, de fijo querrán casarme con un príncipe ruso.
Corral. ¿Es burla?... ¡Ah, ingrata, ingrata!
Don Pedro. María. (Acude María al grupo del centro.)[815]
Corral. (Aparte, despechado.) ¡Bromitas a mí! Ya verá mi ángel las que yo gasto... (Caviloso, pasa a la derecha.)
Don Pedro. Ya podéis ir preparando la merienda...
Filomena. De eso me encargo yo. ¿Cuántos...?[820] (Don Pedro, María, Filomena y el Alcalde quedan a la izquierda ocupándose de la merienda. Pasan a la derecha Corral, Bravo y don Rafael.)
Bravo. (A Corral.) Dése usted por muerto, Faustino.
Don Rafael. Tu papel ya no es cotizable.[825]
Bravo. (Zumbón.) Han bajado horrorosamente los brillantes... Y yo pregunto: ¿continuará en alza el carbón?