María. ¡Desdicha inmensa si usted me abandona!

Don Rafael. Yo, no. ¡Creo en Mariucha!

María. Pues prométame hacer lo que yo le diga... Usted me ha dado la mayor prueba de estimación y[890] confianza entregándome, para ayudarme a sostener a la familia, el dinero del Cielo.

Don Rafael. Era lo más cristiano.

María. Dígame: ¿pasado mañana habrá también fiesta?[895]

Don Rafael. Ya lo creo: será el gran día. Tiene usted que venir con mis sobrinitas a la alborada, y después...

María. Pues pasado mañana...

Don Rafael. ¿Qué tengo que hacer?[900]

María. Bien poca cosa: no separarse de mí, ir siempre a mi lado. (Permanece meditabunda y llorosa.)

Don Rafael. ¿Y no es más que eso? Iré con usted, a donde quiera.