León. (Acercándose a Cesáreo.) Sí lo eres. Valiente serías para matarme. Te falta valor para reconocer que eres injusto. (Acércase María lentamente.)
Escena V
León, Cesáreo, María, Don Rafael, después el Alcalde.
Cesáreo. (Fija la vista en el suelo, fatigado.) Soy justiciero.[355]
María. No puede ser justiciero el que antes no sabe ser justo.
Cesáreo. (Aterrado por la voz y la presencia de María.) ¡María!
María. (Serena y grave.) Hermano querido: ni las[360] acciones violentas ni las voces airadas valen conmigo. Con pocas palabras pondré yo fin a esta lucha, y haré que prevalezca sobre tu justicia egoísta y menguada, la verdadera justicia. ¿Decides matarle? Pues también a mí.[365]
Cesáreo. (Vacilante, turbado.) Matar... matar no.
María. ¿Decides el tormento curial, legal, o como quieras llamarlo? Pues aquí estoy para compartirlo. (Aparece el Cura por la puerta del foro.)
Alcalde. (Entrando presuroso por el fondo.) Señor[370] don Cesáreo, el maldito Cura pretende ganarnos la partida.