Cesáreo. (Alarmado.) ¿Qué hay?

León. (Que ha hablado con don Rafael.) Nada, que cuando la razón quiere vencer, emplea los medios más[375] sencillos. Como es inquebrantable resolución de María compartir mi suerte...

Don Rafael. (Vivamente, adelantándose.) Y como no es decoroso que, al partir hoy los señores Marqueses, permanezca en Agramante su hija... soltera...[380]

Cesáreo. Yo he determinado que parta con nosotros.

Don Rafael. Espérese un poco... yo he determinado casarla.

Cesáreo. ¡Oh burla villana, desprecio de mi nombre,[385] de mi familia!

Alcalde. (Furioso.) Esto no puede ser. Yo mando que...

Don Rafael. Y yo desobedezco... No te canses en mandar cosa alguna. Aquí, señor Duque, aquí mismo[390] les caso.

Cesáreo. ¡Pero se atreve...!

Don Rafael. ¡Que si me atrevo! Van a verlo. (Dirígese a la habitación del fondo; abre la puerta. Se ve que están improvisando una capilla. En la mesa del[395] fondo han puesto ya un paño de altar y el Santo Cristo. Continúan preparando y adornando el altar.)