Alcalde. ¿Qué hacen ahí?

Don Rafael. Todo está bien dispuesto, y no faltará ningún requisito.[400]

Cesáreo. (Airado.) ¿Pero no sabe usted que incurre en responsabilidad?

Don Rafael. Firme en mi conciencia, yo afronto esa responsabilidad.

Alcalde. Se le formará proceso...[405]

Cesáreo. Le sentaremos la mano.

Don Rafael. Yo siento el pie sobre la cabeza del feudalismo... Cierto que no podré aplastarla; pero, por de pronto, hago rabiar al poderoso y le trastorno sus planes inicuos.[410]

Alcalde. Se incoará el expediente.

Don Rafael. Ello será inútil... y tonto, porque yo caso a estos jóvenes, y a ver, caballeros, quién es el guapo que los descasa.

María. Hermano mío, si la crueldad y el odio prevalecen[415] en ti, aquí nos tienes: somos dos almas para el sufrimiento.