Don Pedro. (Desconsolado.) ¿Tan pronto?[695]

Teodolinda. ¡Oh! no desconozco lo que son estos momentos para una familia cariñosa...

Filomena. (Acudiendo a despedirla.) Señora, amiga mía...

Corral. (Aparte a María, con galanteo meloso.) Si[700] usted va, ¿cómo he de faltar yo? Iré tras el lucero buscando en su brillo un rayito de esperanza.

María. ¡Ay, qué empalagoso!

Teodolinda. (Despidiéndose de María.) Que no me falte, por Dios. No tendría yo consuelo.[705]

María. Mil y mil gracias.

Teodolinda. (A Cesáreo.) Y usted ¿no querrá dar un vistazo a mi fiesta?

Cesáreo. Imposible, Teodolinda.

Don Pedro. Quédate, hijo...[710]