Don Pedro. ¡Cirila, Cirila![585]
María. (Con voz muy queda, gozosa.) Señor Marqués, señor papaíto, ya tenemos dinero.
Don Pedro. ¿Pero dónde se mete esa...?
María. Y sin pedir nada a nadie.
Cirila. (Baja rápidamente con la prenda pedida.)[590] Aquí está. (Señalando la galería alta hacia el fondo.) Ya se ha cansado de llamar; ya se va.
María. (Cogiendo el peignoir.) Dáme. (A Cirila que fija la vista en la reja y puerta de la casa de León.) ¿Qué miras?[595]
Cirila. Parecióme ver los ojos del hombre negro acechando tras de la reja.
María. Ilusión tuya. (Entra en la glorieta. Cirila le desabrocha el vestido.) Nadie más que tú verá el nacimiento de la mujer nueva. (Gozosa.) Cirila, abrázame.[600]
Cirila. ¿Estás contenta?
María. ¿No lo ves?... ¿No notas tú que el mundo todo se ha transformado? No, tú no lo notarás.