Cirila. Es tu alegría.

María. No: es el mundo que me sonríe y me dice:[605] «Soy muy grande. Estoy lleno de tesoros... Ven, toma para ti lo que encuentres, que no sea de los demás. Recoge todo, recoge los átomos...»

Cirila. Vaya, no delires tú ahora. (Ayudándola a cambiar de ropa.)[610]

María. (En la glorieta habrá un trozo de follaje, tras el cual se oculta María al desprenderse de la falda y cuerpo.) Es la sociedad que me dice: «Mírame: no soy toda egoísmo, no soy toda vanidad y mentiras. Estoy llena de virtudes: búscalas, y en ellas encontrarás la vida.»[615]

Cirila. Es tu ilusión de sustentar a la familia.

María. Es Dios que me dice: «Soy la voluntad que hizo el mundo. A ti te di la existencia, y por redimirte sufrí martirio. Adórame Redentor y mártir... Adórame también Creador.» (Vuelve Vicenta presurosa por el[620] fondo. Busca a María en el sitio donde la dejó. De la glorieta sale María completamente transformada.)

Escena VI

María, Vicenta, Cirila.

Cirila. Aquí, señora.

Vicenta. (Llega junto a María y le entrega los billetes.) Aquí está. Cuéntelo...[625]