María. (Toma los billetes sin mirarlos.) Gracias, amiga mía.

Vicenta. ¿Y cómo no ha subido usted?...

María. No conviene que se enteren. No pierda usted tiempo, Vicenta.[630]

Vicenta. (Muy impaciente.) Sí: me vestiré al instante. (Recoge la ropa.)

María. (Coge la mano de Vicenta y la retiene entre las suyas.) Ahora, júreme por la salud de sus hijos que me dará lo restante...[635]

Vicenta. Antes de las veinticuatro horas.

María. Júreme también que me guardará el secreto.

Vicenta. Mi marido y mi hermana tienen que saberlo.

María. Pero nadie más... Júremelo.

Vicenta. Nadie más. Por la salud de mis hijos.[640]