Cirila. No responde... No hay nadie.[665]

María. Hablo con su espíritu, mujer. (Alzando más la voz y mirando siempre a la izquierda.) Ya no soy aquélla... soy otra.

Cirila. (Asustada.) Cállate, niña mía...

María. No puedo. Déjame expresar mi alegría, mi[670] gratitud... Maestro, buenas noches. (Dirígese a la escalera con paso ligero.)


ACTO TERCERO

Sala baja en el palacio de Alto-Rey. En el fondo dos grandes rejas por las cuales se ve un patio con árboles separado de la calle por un muro bajo o empalizada. A la izquierda, puerta por donde entran los que vienen de la calle. A la derecha, puerta grande que comunica con el interior.—Mesa grande a la derecha, con cajón practicable; a la izquierda otra mesa sobre la cual hay piezas de puntilla y cajas de flores artificiales, pasamanería. Parte de estos objetos están a la vista, fuera de las cajas. Debajo de la mesa, más cajas. En el fondo grandes armarios antiguos, con puertas de nogal. En el ángulo de la derecha un perchero con ropa de María. Ésta, junto a la mesa de la derecha, de perfil al público, toma nota de existencias. Viste con elegante sencillez; se cubre con un largo delantal. Cirila está mirando a la calle por la reja. Óyese lejano rumor de panderetas y cantos populares.


Escena Primera

María, Cirila.