María. ¿Pero qué bulla es esa?

Cirila. Primer día de ferias. El pueblo quiere divertirse. (Dirígese a la mesa de la izquierda.)

María. Sigamos. De puntillas quedan... dos cajas...

Cirila. (Contando piezas de puntilla.) Dos, y estas[5] cuatro piezas.

María. Lástima no haber traído más.

Cirila. Inspirada fue tu invención de esta granjería. Los tenderos de aquí traían un género anticuado, carísimo, y más falso que Judas... y tú, pidiéndolo directamente a[10] la fábrica y contentándote con una ganancia corta...

María. (Atenta a sus notas.) Doscientas doce. (Hace su apuntación en pie.)

Cirila. (Suspendiendo el trabajo.) ¿Sabes, mi ángel, que es una maravilla lo que has hecho? En poco más[15] de dos meses...

María. Dos meses y algunos días desde aquella noche... Parece que fue ayer...

Cirila. Cuando le vendiste a doña Vicenta tu ropa... ¡Ay, de rodillas debiera adorarte la familia! Mira que...[20] Imposible parece...