—¿Cree Ud. según eso, que el suelo de la América Central es apropiado al cultivo de la caña?

—Sí; pues hay allí una tierra porosa y fácil de labrar. En ciertas partes de Honduras donde el suelo retiene la humedad, la caña prospera admirablemente.

—Me hace Ud. recordar que en Panamá hay muy buenos ingenios y que el gobierno de esa república estimula la industria.

—En cuanto a producir,[13] todas las repúblicas centroamericanas lo hacen. Nicaragua exporta ya azúcar por valor de varios millones de dólares, lo mismo que San Salvador y Guatemala. Pero la capacidad productiva de la América Central es enorme, y mucho hay que esperar de ella todavía.

—Quizás falta el combustible.[14]

—¡Oh no! Toda la fuerza motriz que se necesitase se obtendría poniendo diques a las corrientes de agua.

—¿Son muy abundantes?

—Las hay de sobra[15] en las montañas.

—¿Qué nombres llevan en castellano las variedades comerciales de azúcar?

—Tenemos el azúcar blanco o de flor; el azúcar de lustre (que ha sido molido y pasado por un cedazo); el azúcar moreno, negro o prieto, que está mezclado con melaza; el azúcar piedra en cristales grandes; el azúcar refinado; y el azúcar terciado, de color intermedio entre el azúcar moreno y el blanco.