—Porque para la fabricación del nitrato es indispensable el alto calor de los inmensos hornos eléctricos—contestó mister Smith.—Sin embargo, no creo que esta forma costosa de fabricación se usara en la preparación de nitrato para abonos, de los cuales, por otra parte, no podemos prescindir. Es ocioso pensar en[31] aumentar nuestra producción agrícola si no acrecentamos la productividad del suelo, toda vez que[32] carecemos ya de tierras baldías que pudieran utilizarse para satisfacer la creciente demanda de productos agrícolas.
—Tratándose de productos que sería posible importar en los Estados Unidos—dijo a este punto el señor Bustamente, comerciante boliviano,—no debe Ud. olvidar nuestro estaño. Bolivia concurre con el diez y ocho por ciento de la producción mundial de ese metal, y que los Estados Unidos reciben ahora de Oriente....
—... corriendo el riesgo de que su paso por el canal de Suez se vea dificultado en tiempo de guerra—agregó mister Smith, completando la frase.
—Lo mismo digo de nuestro cobre y de nuestra plata,—continuó el señor Bustamente—aunque esos metales existen asimismo en Chile y el Perú. Han de saber Uds. que la meseta boliviana es una de las regiones más ricas en minerales que existen en el planeta, y que, atendiendo a la situación incierta de Méjico, ofrece una buena oportunidad a los capitalistas y mineros norteamericanos.
—A propósito del Oriente,—dijo el señor Souza—¿no le parece a Ud. que los Estados Unidos que ahora importan algún caucho de África, podrían abastecerse de ese producto exclusivamente en el Brazil?
—Pero entiendo que la goma del Brasil es más cara que la de África....
—Es verdad que hasta hace poco nuestro caucho se cotizaba a precios casi prohibitivos; pero esa alza fué pasajera. Reconoció diversas causas como son los métodos inadecuados, jornales y sueldos demasiado elevados y utilización incompleta del producto. Pero, gracias a la aplicación de métodos científicos y al empleo de obreros de Ceará y Rio Grande do Norte, la situación se ha normalizado.
—¿Queda mucha goma aún?—preguntó Jiménez.
—¡Que si queda![33]—exclamó el brasileño, levantando las manos en alto.[34]—¡Con decir a Uds.[35] que en la actualidad el comercio se hace por los ríos y sólo se explotan los bosques contiguos! Tierra adentro[36] las selvas de borracha están intactas.
—¡Excelente oportunidad!—observó mister Smith. Si bien se mira,[37] la región del Amazonas está más cerca de los Estados Unidos que el África.... ¿Viene también de su país, señor Souza, esa madera tan útil que se llama quebracho?