—No, señor. La compañía que lo hizo y lo administra es inglesa, la misma que con el nombre de Anglo-Argentina y desde hace muchos años explota una de las líneas de tranvías más poderosas de Sud América.

—¿Qué extensión tiene aquel subterráneo?

—Cuando estén terminados todos los ramales que se encuentran en construcción (porque hasta ahora no están en servicio ni aun la mitad), tendrá una longitud total de quince millas, más o menos.

—Ya que[2] habla Ud. de tranvías ¿subsiste aún el sistema de tracción de sangre?[3]

—En las grandes ciudades del Atlántico y del Pacífico impera el sistema de tracción eléctrica. En algunas ciudades interiores del Brasil y en los países del norte subsisten algunas líneas que utilizan todavía el caballo y la mula.

—¿Hay campo para[4] la instalación de nuevas líneas eléctricas?

—Ciertamente. El tramway[5] eléctrico invade constantemente nuevas zonas en los suburbios de las ciudades. Aunque Buenos Aires tiene ya cuatrocientas millas de tranvías eléctricos, constantemente se extiende el recorrido.

—¿Qué tal[6] está el Brasil a este respectó?

—Admirablemente bien servido. Río de Janeiro, Belén, San Pablo, Manaos y algunas otras ciudades tienen buenas líneas de tranvías eléctricos.

—¿Es fácil obtener subvenciones o primas para las empresas que se establecen?