—Tampoco es ello posible excepto en los países más ricos y adelantados, y eso sólo en ciertas zonas. En todas partes se nota[10] la necesidad de aumentar el número de las escuelas normales. Muchos países remedian en parte[11] esta deficiencia, dando clases de pedagogía y ciencias afines en los institutos secundarios.

—¿Qué modelos siguen los educadores latino-americanos en la organización de la enseñanza?

—En la escuela primaria las ideas pedagógicas de los Estados Unidos se han impuesto; pero en la enseñanza secundaria predominan los sistemas franceses y alemanes.

—¿Cuál es la razón de esa diferencia?

—Los colegios o liceos de enseñanza secundaria existían como anexos de las universidades antes que se organizara la enseñanza primaria. Cuando esto último ocurrió, los institutos secundarios no ligaron su suerte a la de la escuela primaria, ni progresaron al paso de ella como ocurrió en los Estados Unidos, sino que conservaron sus viejas relaciones con la Universidad, de la cual muchos son anexos hoy día.

—¿Ocurre eso en todos los países latinoamericanos?

—Sí; sobre todo en aquéllos donde las viejas universidades han impuesto una dirección a la educación. Algunos países, y ciertas regiones dentro de un país, están más libres que otros de esa tradición y, por lo tanto, han comenzado a organizar la enseñanza secundaria como continuación de la primaria, con el propósito de que la mayor parte del pueblo pueda terminar en ella su educación después de haber adquirido conocimientos de valor práctico para la vida.

—A propósito de esos anhelos, ¿ha progresado algo la enseñanza industrial en la América latina?

—En algunos países esa enseñanza ha sufrido una evolución significativa. Por muchos años sus limitadas actividades tenían por órganos humildes escuelas pobremente equipadas y dirigidas por religiosos, a las que asistían niños huérfanos, abandonados o precozmente delincuentes. Pero hoy día la enseñanza industrial se va dignificando en algunos países, en donde pueden verse institutos tan bien equipados y dirigidos como las buenas manual training high schools de los Estados Unidos. Las escuelas de comercio se extienden igualmente, así las de varones como las para mujeres.

—¿Se da a la mujer una enseñanza profesional fuera de la que se exige para ejercer el magisterio?