—¿Lo ve Ud.? La ignorancia recíproca es consecuencia natural del aislamiento en que viven. Estoy seguro que los niños de escuela en el Brasil saben más acerca de la geografía del Japón que de Chile; y sería una sorpresa encontrar un escolar boliviano que recitara con más corrección la lista de los estados mejicanos que la de los cantones de Suiza. Nombres de latinoamericanos ilustres en las letras, las artes o las ciencias, son menos conocidos en los países limítrofes que los de personajes secundarios en el escenario europeo.
—¡Es singular!
—Sin embargo, mencionaré un punto en que las aspiraciones de todos esos países coinciden....
—Diga Ud., pues estoy impaciente por ganarle siquiera un punto.
—No se haga Ud. ilusiones,[35] pues esa aspiración es nada menos que[36] la de mantenerse separados, distintos; la de crear una conciencia nacional; la de preparar y consolidar tradiciones propias que definan y circunscriban esas nacientes nacionalidades y les dé una fisonomía y una personalidad. Si Ud. procura ser agradable a un ciudadano de cualquiera de esas repúblicas, evite mencionarle lo que a sus ojos pueda ser indicio de que Ud. no tiene una idea precisa del medio geográfico y la sociedad de donde aquél procede. Le ofenderá Ud., no porque con ello despierte Ud. una baja emulación en su alma, sino porque Ud. le da a entender con eso que su país no ha salido todavía del conglomerado uniforme de la «América latina»....
—Me temo que esa designación común ha acabado por ser poco simpática a los latinoamericanos.
—Veo que me ha comprendido Ud. Ese doble término no puede abrazar los rasgos que distinguen a dichas nacionalidades, y entre esos rasgos que las distinguen se cuentan precisamente los que más caracterizan sus progresos recientes. Si algo significa la designación[37] «América latina»: es decir, si algo tienen de común esas repúblicas, tal comunidad habría necesariamente de encontrarse en los resabios de su existencia primitiva, caracterizada por revoluciones, atraso e ignorancia. Ud. lo ha dicho: el término es poco simpático; y en verdad no conozco mejor elogio que pueda hacerse de cualquiera de esas repúblicas que el de señalarla como la menos latinoamericana de las repúblicas latinoamericanas ... ¡Crea Ud. que a ese ideal aspiran todas en el noble sentido de tal exclusión!
—Aseguro a Ud. que esta conversación ha cambiado profundamente mi punto de vista con respecto a la América lat ...! ¡Perdóneme Ud.! Iba a repetir un término que no tiene significación alguna.
—¡Oh, sí la tiene! Pero no olvide Ud. que esa significación es sólo geográfica.
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