—Moisés—exclamó el alcalde.—¿Tenías también parvas en Vilna? Allí trabajabas de joyero y componías relojes, ganando un par de rublos al mes. ¡Aquí, Moisés, tienes campo, trigo y ganado!
Levantó una copa de caña[4] y brindó:
—Moisés: Como decimos en Rusia, yo deseo que tu tierra sea siempre fecunda y que por abundante,[5] no logres juntar su fruto.
Moisés permaneció silencioso tras de la máquina. En su cabeza se revolvían antiguos recuerdos de su vida lúgubre de Vilna, de su vida martirizada y triste de judío.
La rueda mayor giró y el grano empezó a derramarse como lluvia de perlas bajo la bíblica bendición del cielo inundado de luz. Interpuso lentamente la mano sobre la cual el trigo caía en clara cascada, y así la tuvo mucho tiempo. A su lado, la mujer miraba con avidez y Dvorah miraba.
—¿Veis, hijos míos? Este trigo es nuestro....
Y sobre sus mejillas aradas por una larga miseria, corrieron dos lágrimas que cayeron junto con el grano en la primera bolsa de su cosecha....
—Alberto Gerchunoff (Argentino)
Chapter Footnotes:
[1] El alcalde de la colonia. The highest municipal authority in the colonias or agricultural settlements on government lands in Argentina.