Las picanterías son establecimientos plebeyos, especie de tabernas bolivianas, donde se expenden los famosos picantes: guisos condimentados con ají, locoto u otros botafuegos que hacen llorar a quien no está acostumbrado a tan rabiosos manjares. Son platos fuertes, muy fuertes, hechos de carne, pollo, perdiz, boga y papas. De ahí que para placar los furores del ají (pimiento picante) se beba mucha chicha. Por esto los bolivianos de la altiplanicie son tan famosos bebedores.

Las demás comidas nacionales son el puchero, que más bien es un pote u olla podrida,[2] y el chupe, compuesto de papas cocidas en agua o en leche, a las que se añaden espigas de maíz tierno (choclos), queso, manteca y sal, amén de alguna tajada suculenta, con lo que resulta un plato tan excelente como barato, pues no viene a costar más arriba de[3] dos reales.

Ciro Bayo (Español)

Chapter Footnotes:

[1] vulgo. In this case an adverb: vulgarly; in common parlance.

[2] olla podrida. A classic Spanish dish composed of different sorts of meats and vegetables boiled together.

[3] no viene a costar más arriba de, doesn’t cost above. VARIANT: No cuesta más de.

20.—EL MATE
[(to the vocabulary section)]

Aunque el arte de hacer una buena taza de té es algo sagrado, que sólo lo hace la dueña de casa[1] en una familia inglesa, el cebar mate[2] bien es aún más difícil y en algunas familias antiguas sólo lo hacían sirvientes especiales llamadas cebadoras de mate. La palabra cebar nos expresa además la idea de mantener, alimentar, sustentar algo en estado floreciente. Se quiere indicar con la frase «cebar mate,» no el acto de llenar el mate con agua caliente, sino mantener ese mate en condiciones siempre apetitosas. Es una función tan sagrada como la de las mismas Vestales para algunos materos intransigentes....

El mate debe ser tomado caliente; sólo así es agradable al paladar; en estas condiciones el agua disuelve mayor cantidad de los principios solubles de la yerba, entre los cuales los hay aromáticos, que dan sabor agradable a la infusión. No debe ser bebido, sin embargo, demasiado caliente, pelando, como se dice vulgarmente: en estas condiciones el mate es desagradable y la cebadura queda inutilizada; lo que se expresa diciendo que la «yerba se ha quemado».