—He de[4] decir a Ud. que a ese respecto nadie podría dar a Ud. una contestación que le satisficiese,[5] pues el continente ofrece diferencias capitales desde el punto de vista de su estado higiénico. Sepa Ud.,[6] sin embargo, que hallará oficinas de sanidad en las principales ciudades, cuyos inspectores tienen a su cargo la vigilancia de los domicilios privados, de las casas de comercio y edificios públicos, para asegurarse de que se cumplen las leyes que protejen la salud de la población.
—¿Hay en la América latina muchas enfermedades endémicas?
—Expliquémonos[7]: En la zona tórrida es posible que encuentre Ud. fiebres palúdicas, el hookworm, y en los barrios desaseados de algunas comunas, algunos casos de fiebre amarilla y de peste bubónica; pero la América latina va conquistando poco a poco los enemigos de la salud y de la vida. En la parte austral del continente encontrará Ud. ciudades en las cuales la mortalidad es notablemente reducida.
—¿Está reglamentada la circulación de las aguas servidas[8]?
—En las principales ciudades. En algunas, el sistema de cloacas, alcantarillado y desagüe se halla en excelentes condiciones. Muchos pantanos, charcas y esteros se han cegado, y rigen leyes estrictas para el riego.
La provisión de aguas es objeto de atención preferente, y hay ciudades que gastan muchos millones en la extensión constante de este servicio, de acuerdo con el aumento de la población.
La inspección de mataderos y mercados es escrupulosa en los países más adelantados, lo mismo que la inspección del pescado, la leche, aves, encurtidos, frutas y legumbres. Se inspeccionan igualmente las salchicherías, las cabrerías, tambos o vaquerías y las cuadras de burras de leche. También se inspeccionan los establos, caballerizas y corrales para hacer efectiva su limpieza y garantizar la salud de las reses.
Son muy interesantes las leyes de policía sanitaria[9] con respecto al tráfico interprovincial, a la importación y exportación de animales vivos, para evitar el tránsito de animales enfermos.
—¿Qué grado de adelanto han alcanzado los estudios médicos?
—Eso depende del país de que se trate, y es muy señalado en los más adelantados. En la Universidad de Buenos Aires los estudiantes de medicina superan en número a los de cualquier otra profesión, incluso la de leyes. En esa ciudad los hospitales y clínicas destinados a la práctica de la enseñanza están a veces mejor dotados que los de Europa.