[163] It is as follows:—
O dulces prendas, por mi mal halladas,
Dulces y alegres, quando Dios queria!
Juntas estays en la memoria mia,
Y con ella en mi muerte conjuradas.
Quien me dixera, quando las passadas
Horas en tanto bien por vos me via,
Que me haviais de ser el algun dia
Con tan grave dolor representadas!
Pues en un hora junto me llevastes,
Todo el bien, que por terminos me distes,
Llevadme junto el mal, que me dexastes.
Si no, sospecharè, que me pusistes
En tantos bienes, porque deseastes
Verme morìr entre memorias tristes.
When stripped, however, of the pleasing versification, the ideas in the last lines appear somewhat studied and far-fetched.
[164] The following two strophes are from the lament of Salicio.
Por ti el silencio de la selva umbrosa,
Por ti la esquividad y apartamiento
Del solitario monte me agradaba:
Por ti la verde hierba, el fresco viento,
El blanco lirio y colorada rosa,
Y dulce primavera deseaba.
Ay! quanto me engañaba,
Ay! quan diferente era,
Y quan de otra manera
Lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien claro con su voz me lo decía
La siniestra corneja repitiendo
La desventura mia.
Salid sin duelo lágrimas corriendo.
Quantas veces durmiendo en la floresta
(Reputándolo yo por desvarío)
Vi mi mal entre sueños, desdichado!
Soñaba que en el tiempo del estío
Llevaba, por pasar allí la siesta,
A beber en el Tajo mi ganado:
Y despues de llegado,
Sin saber de qual arte,
Por desusada parte,
Y por nuevo camino el agua se iba:
Ardiendo yo con la calor estiva,
El curso enajenado iba siguiendo
Del agua fugitiva.
Salid sin duelo lágrimas corriendo.
Mas ya que á socorrerme aqui no vienes,
No dexes el lugar que tanto amaste;
Que bien podrás venir de mi segura.
Yo dexaré el lugar do me dexaste:
Ven, si por solo esto te detienes.
Ves aquí un prado lleno de verdura,
Ves aquí una espesura,
Ves aquí una agua clara,
En otro tiempo cara,
A quien de ti con lágrimas me quexo.
Quizá aquí hallarás, pues yo me alejo,
Al que todo mi bien quitarme puede;
Que pues el bien le dexo,
No es mucho que el lugar tambien le puede.
Do están agora aquellos claros ojos,
Que llevaban tras sí como colgada
Mi ánima do quier que se volvian?
Do está la blanca mano delicada
Llena de vencimientos y despojos,
Que de mi mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vian
Con gran desprecio al oro
Como á menor tesoro,
Adonde están? Adonde el blanco pecho?
Do la coluna que el dorado techo,
Con presuncion graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
Por desventura mia,
En la fria, desierta y dura tierra.