Ya subo a pena, y nunca descansando,
Por yertos riscos, pasos despeñados,
Ya en hondos valles baxo con presteza,
Lugares de las fieras no tratados,
El pensamiento en ellos variando.
Un frio horror y subita tristeza.
Roba el vigor, y engendra la flaqueza:
Qualquier soplo de viento, que resuena
Entre árboles desnudos quebrantado,
Aqueja la esperanza y el cuidado,
Que piensa ser la causa de su pena:
Pero luego engañado
Hallo el cuidado y la esperanza vana,
Que, como sombra, se me va liviana;
Mas luego en la memoria Amor despierta,
Para cobrar su bien, la gloria muerta.
[216] The following is the commencement of one of the odes on the battle of Lepanto, imitated from Horace’s Descende cælo, Caliope.
Desciende de la cumbre de Parnaso,
Cantando dulcemente en noble lira,
O tú, de eterna juventud, Talia,
Y nuevo aliento al corazon me inspira
Aqui, donde el torcido y luengo paso
Betis al hondo mar corriente envia;
Porque de la voz mia
Suene el canto, y florezca la memoria
Hasta el término roxo de oriente,
Y do al Númida ardiente
Abrasa Iperion; y en alta gloria
El nombre de la insigne Esperia planta;
Que de Córdoba y Cerda se levanta,
Aquiste honor; y al zéfiro templado
Ensalce este Lucero venerado.
Los despojos, y en árboles alzados
Los insignes trofeos, el sangriento
Conflicto del feroz dudoso Marte;
Las enseñas, que mueve en torno el viento;
Los presos, y los Reynos conquistados
Con segura prudencia, esfuerzo, y arte;
Que dieron tanta parte
De la rota, y herida, y muerta Francia
Al que fue prez y honor del orbe Hispano;
Que al sobervio Otomano
Quebró en las Jonias ondas la arrogancia,
Y en la Ausonia adquirió el heroyco nombre
Con mas valor, que cabe en mortal hombre;
Con alas de vitoria al fin levantan
Las vitorias, que Europa y Asia cantan.
[217] In the original, the extravagance of this pompous rodomontade is still more striking:
Todo quanto al terrestre el cuerpo alienta,
De la celeste fuerza deducido,
Se halla en vos casi en igual efeto.
De vos el fixo globo, y el tendido
Humor, y el vago cerca se sustenta,
Y el ardor de las llamas inquieto:
Que con vigor secreto
A tierra y agua, al ayre y puro fuego,
Qual eterea virtud, y las estrellas,
Son vuestras obras bellas
La tierra, la agua, el ayre, el puro fuego.
O glorioso cielo en nuestro suelo!
O suelo glorioso con tal cielo!
Quièn podrá celebrar vuestra nobleza?
Quièn osará alabar vuestra belleza?
[218] In the following, from one of his odes on the battle of Lepanto, the style of the Hebrew psalms is imitated with happy effect.
El sobervio Tirano, confiado
En el grande aparato de sus naves,
Que de los nuestros la cerviz cautiva,
Y las manos aviva
Al ministerio injusto de su estado,
Derribò con los brazos suyos graves
Los cedros mas excelsos de la cima;
Y el árbol, que mas yerto se sublima,
Bebiendo agenas aguas, y atrevido
Pisando el vando nuestro y defendido.
Temblaron los pequeños, confundidos
Del impio furor suyo, alzó la frente
Contra tí, Señor Dios; y con semblante
Y con pecho arrogante,
Y los armados brazos estendidos,
Movió el ayrado cuello aquel potente:
Cercó su corazon de ardiente saña
Contra las dos Esperias, que el mar baña;
Porque en tí confiadas le resisten,
Y de armas de tu fe y amor se visten.
Dixo aquel insolente y desdeñoso;
No conocen mis iras estas tierras,
Y de mis padres los ilustres hechos?
O valieron sus pechos
Contra ellos con el Ungaro medroso,
Y de Dalmacia y Rodas en las guerras?
Quién las pudo librar? quien de sus manos
Pudo salvar los de Austria y los Germanos?
Podrá su Dios, podrá por suerte ahora
Guardallas de mi diestra vencedora?
[219] The whole ode may be transcribed here, as a specimen of Herrera’s lyric composition in the ode style:—
Suave sueño, tú que en tarde buelo
Las alas perezosas blandamente
Bates, de adormideras coronado,
Por el puro, adormido, y vago cielo;
Ven á la última parte de ocidente,
Y de licor sagrado
Baña mis ojos tristes, que cansado,
Y rendido al furor de mi tormento,
No admito algun sosiego,
Y el dolor desconorta al sufrimiento.
Ven à mi humilde ruego,
Ven à mi ruego humilde, ó amor de aquella,
Que Juno te ofreció, tu ninfa bella.
Divino sueño, gloria de mortales,
Regalo dulce al misero afligido,
Sueño amoroso, ven á quien espera
Cesar del exercicio de sus males,
Y al descanso volver todo el sentido.
Cómo sufres, que muera
Lejos de tu poder, quien tuyo era?
No es dureza olvidar un solo pecho
En veladora pena,
Que sin gozar del bien, que al mundo has hecho,
De tu vigor se agena?
Ven, sueño alegre, sueño ven dichoso,
Vuelve à mi alma ya, vuelve el reposo.
Sienta yo en tal estrecha tu grandeza;
Baxa, y esparce liquido el rocio;
Huya la Alva, que en torno resplandece;
Mira mi ardiente llanto y mi tristeza,
Y quánta fuerza tiene el pesar mio,
Y mi frente humedece,
Que ya de fuegos juntos el sol crece.
Torna, sabroso sueño, y tus hermosas
Alas suenen ahora;
Y huya con sus alas presurosas
La desabrida Aurora:
Y lo que en mí faltó la noche fria,
Termine la cercana luz del dia.
Una corona, ó sueño, de tus flores
Ofrezco, tu produce el blando efeto
En los desiertos cercos de mis ojos;
Que el ayre entretexido con olores
Halaga, y ledo mueve en dulce afeto;
Y de estos mis enojos
Destierra, manso sueño, los despojos,
Ven pues, amado sueño, ven liviano,
Que del rico oriente
Despunta el tierno Febo el rayo cano.
Ven ya, sueño clemente,
Y acabará el dolor, a si te vea
En brazos de tu cara Pasitea.
[220] I have perused two different editions of Herrera’s poems: 1st. an old one, entitled, Versos de Fernando de Herrera, &c. Sevilla, 1619, in quarto; and 2nd. the more modern edition, already mentioned, published by Ramon Fernandez, which contains some poems not before printed.