[1293] Its concluding scene, in March, 1571, is skilfully depicted in Prescott's History of Philip III., vol. iii. pp. 148–151. The splendid courage of the Moriscoes is attested by Mendoza in his contemporary history of the war; but, in narrating the horrible outrages which they undoubtedly committed, he makes no allowance for the long-continued and insufferable provocations which they had received from the Spanish Christians. What he mentions of one of the battles is curious, and I do not remember to have seen it elsewhere recorded. ‘Fue porfiado por ambas partes el combate hasta venir á las espadas, de que los Moros se aprovechan menos que nosotros, por tener las suyas un filo i no herir ellos de punta.’ Mendoza, Guerra de Granada, edit. 4to. Valencia, 1776, p. 168.
[1294] An instance of this was exhibited in 1578, on the very day in which Philip III. was born. ‘Predicando en un lugar de Aragon, todo de Moriscos, llamado Ricla, ó Torrellas, un religioso, llamado Vargas, el mismo dia que nació su Magestad, viendo el poco fruto que hacia con sus sermones, dixo, como en Profecia, á aquella gente rebelde: Pues no quereis despedir de vuestros pechos esta infernal secta, sabed, que ha nacido en Castilla vn Principe que os ha de echar de España.’ Porreño, Dichos y Hechos de Phelipe III., in Yañez, Memorias, Madrid, 1723, p. 224; and nearly the same words in Janer, Condicion de los Moriscos, p. 60. Mr. Prescott, in his History of Philip II., vol. iii. p. 139, quotes a Ms. letter from Don John of Austria to Philip II., written in 1570, and stating that the Spanish monks were openly preaching against the leniency with which the king treated the Moriscoes. ‘Predicando en los púlpitos publicamente contra la benignidad y clemencia que V. M. ha mandado usar con esta gente.’
[1295] In a recent work of considerable authority, it is denied that Philip II. entertained the desire of expelling the Moriscoes. ‘El carácter austero y la severidad de Felipe II. redundaban en favor de los moriscos, porque no daba oidos á las instigaciones de algunos personajes que señalaban la expulsion general como unico remedio eficaz para los males que ofrecia al pais aquella desventurada raza. Acababa el monarca de tocar los tristes resultados de una emigracion por las funestas consecuencias de la despoblacion del reino granadino, y preferia continuar en la senda de la conciliacion, procurando de nuevo la enseñanza de los conversos.’ Janer, Condicion de los Moriscos, Madrid, 1857, p. 59. But to say nothing of the fact that this is contrary to all we know of the character of Philip, we have, on the other side of the question, the testimony of Archbishop Ribera, who had often communicated with the King on the subject, and who distinctly states that Philip desired the expulsion of the Moors from Spain, ‘El hechar los Moros deste Reyno, ha sido cosa muy desseada, y procurada por los Reyes Predecessores del Rey nuestro Señor, aunque no executada.’ … ‘El Rey Don Felipe Segundo, nuestro Señor, despues de suceder en estos Reynos, tuvo el mismo desseo; y assi mandó, que se juntassen los Prelados deste Reyno para buscar remedio el año de 1568; siendo Arçobispo desta Metropoli el Reverendissimo Don Hernando de Lloazes. Hizieronse en aquella Junta algunas Constituciones de consideracion. Visto que no aprovechaban, mandó el año 1587 que se hiziesse otra Junta, en la qual me hallé yo: añadimos tambien algunas nuevas Constituciones. Y constando á su Magestad que no eran bastantes las diligencias passadas, y que siempre perseveraban en su heregia, se resolvio de mandarlos hechar del Reyno, ó por lo menos meterlos dentro de la tierra.’ Ximenez, Vida de Ribera, Roma, 1734, 4to. pp. 419, 420. This important passage is decisive as to the real feelings of Philip, unless we assume that Ribera has stated a deliberate falsehood. But, strange to say, even the book in which so remarkable a passage is contained, appears to be unknown either to M. Janer or to M. Lafuente.
[1296] ‘El rey Felipe III., hombre de rudo ingenio, se dejaba gobernar con facilidad por aquellos que sabiendo los temores de su conciencia, se aprovechaban de su imbecilidad para conseguir cuanto querian. Muchos eclesiásticos, recordando las espulsiones de judios y moros ejecutadas de órden de Fernando é Isabel, y conociendo que á Felipe III. seria agradable imitar á estos monarcas, le aconsejaron que condenase al destierro á todos los moriscos que vivian en sus reynos; pues no solo se obstinaban en seguir la ley mahometana, sino que tenían tratos con los turcos y entre sí para buscar sus libertades por medio del rigor de las armas.’ Castro, Decadencia de España, Cadiz, 1852, pp. 101, 102.
[1297] These memorials are printed in the Appendix to his Life by Ximenez. See the very curious book, entitled Vida y Virtudes del Venerable Siervo de Dios D. Juan de Ribera, por el R. P. Fr. Juan Ximenez, Roma, 1734, 4to. pp. 367–374, 376–393. This work is, I believe, extremely rare; at all events, I endeavoured in vain to obtain a copy from Spain or Italy, and, after some years' unsuccessful search, I met with the one I now have, on a London book-stall. M. de Circourt, in his learned History of the Spanish Arabs, does not appear to have been aware of its existence, and he complains that he could not procure the works of Ribera, whose Memorials he consequently quotes second-hand. Circourt, Histoire des Arabes d'Espagne, Paris, 1846, vol. iii. pp. 168, 351. Nor does Watson seem to have known it; though both he and M. de Circourt refer to Escriva's Life of Ribera. Watson's Philip III., London, 1839, pp. 214–221. An abstract of these Memorials is given by Geddes, who, though a learned and accurate writer, had the mischievous habit of not indicating the sources of his information. Geddes' Tracts, London, 1730, vol. i. pp. 60–71.
[1298] ‘Por lo qual se puede creer, que nuestro Señor ha querido reservar esta obra tan digna de pecho Real para Vuestra Magestad, como reservó la libertad e su pueblo para Moyses, la entrada de la Tierra de Promission para Josue, la vengança de la injuria antigua de los Amalequitas para Saul, y la victoria de los Filisteos para David.’ Ximenez, Vida de Ribera, p. 370. Again, p. 377: ‘Y al primer Rey que tuvo el Mundo, en siendo elegido por Dios, y confirmado en su Reyno, le embia á mandar por un Propheta que destruya á los Amalequitas, sin dexar hombres, ni mugeres, ni niños, aunque sean de leche, en fin que no quede rastro de ellos, ni des sus haziendas. Y porque no cumplió exactamente su mandamiento, cayó en indignacion de Dios, y fue privado del Reyno. Al segundo Rey, que fue David, le mandó Dios en siendo jurado, que destruyesse los Philisteos, como lo hizo.’
[1299] ‘El año quando se perdio la poderosa Armada, que iba á Inglaterra, confiado de la benignidad del Rey nuestro Señor, que está en el Cielo, me atreví con el zelo de fiel vassallo y Capellán, á dezir á Su Magestad; que aviendo gastado mucho tiempo en discurrir, que causa podia aver para que Dios, nuestro Señor, permitiesse aquel mal sucesso se me havia ofrecido una cosa de mucha consideracion, y era, querer dezir la Magestad Divina á Su Magestad Catolica; que mientras no ponia remedio en estas Heregias de España, cuyos Reynos le avia encomendado, no se debía ocupar en remediar las de los Beynos agenos. Y ahora confiando en la misma benignidad, y clemencia de Vuestra Magestad, me atrevo tambien á dezir, que aviendo considerado la causa, porque Dios nos ha quitado de las manos la toma de Argel, aviendose dispuesto todas las prevenciones para ella con la mayor prudencia, y sagacidad, que hemos visto en nuestros tiempos, y sirviendonos el mar, y los ayres, y las ocasiones, de la manera, que podiamos dessear, tengo por sin duda, que ha sido, querer nuestro Señor dar á Vuestra Magestad el ultimo recuerdo de la obligacion, que tiene, de resolver esta platica.’ Ximenez, Vida de Ribera, p. 373. It would be a pity if such admirable specimens of theological reasoning were to remain buried in an old Roman quarto. I congratulate myself and the reader on my acquisition of this volume, which is a vast repertory of powerful, though obsolete, weapons.
[1300] ‘Todas estas cosas, y otras muchas, que dexo de dezir, por no ser prolixo, me hazen evidencia, de que conviene para el servicio de Dios nuestro Señor, y que Vuestra Magestad está obligado en conciencia, como Rey, y Supremo Señor, á quien toca de justicia defender, y conservar sus Reynos, mandar desterrar de España todos estos Moriscos, sin que quede hombre, ni muger grande, ni pequeño; reservando tan solamente los niños, y niñas, que no llegaren á siete años, para que se guarden entre nosotros, repartien dolos por las casas particulares de Christianos viejos. Y aun hay opinion de personas doctas, que estos tales niños y niñas, los puede Vuestra Magestad dar por esclavos, y lo fundan con razones probables.’ Ximenez, Vida de Ribera, pp. 379, 380. ‘Destos que se han de desterrar, podra Vuestra Magestad tomarlos que fuere servido por esclavos, para proveer sus Galeras, ó para embiar á las minas de las Indias, sin escrupulo alguno de conciencia, lo que tambien será de no poca utilidad.’ p. 384. To do this, was to be merciful; for they all deserved capital punishment, ‘merecian pena capital.’ p. 381.
[1301] ‘Aora, Catolica Magestad, vemos que Dios nuestro Señor ha reservado para Vuestra Magestad, y para su Real Corona, el nombre, y hechos de Rey Catholico: permitiendo por sus secretos juizios, que los que han sido siempre enemigos de su Iglesia se conserven, y que los que antes eran Catholicos, ayan degenerado, y apostatado de su santa ley y assi va la honra de Dios nuestro Señor, y el exemplo, y confusion de los otros Reyes, en que Vuestra Magestad tenga sus Reynos limpios de Hereges, y principalmente á España. Y quando esto huviesse de costar grandes trabajos, y todo el oro, y plata, que hay en las Indias, estaria muy bien empleado: pues se atraviessa la honra de Dios, la de su Santa Iglesia, el antiguo renombre desta Corona,’ &c. Ximenez, Vida de Ribera, p. 382. And on the neglect of duty by Charles V. and Philip II., see p. 370.
[1302] ‘The most powerful promoter of their expulsion was Don Bernardo de Roias y Sandoval, Cardinal Archbishop of Toledo, and Inquisitor-General and Chancellor of Spain. This great prelate, who was brother to the Duke of Lerma, by whom the king for some years before, and for some years after the expulsion was absolutely governed, was so zealous to have the whole race of the Moriscoes extinguished, that he opposed the detaining of their children who were under seven years of age, affirming that of the two he judged it more advisable to cut the throats of all the Moriscoes, men, women, and children, than to have any of their children left in Spain, to defile the true Spanish blood with a mixture of the Moorish.’ Geddes' Tracts, vol. i. pp. 85, 86. Navarrete has pronounced a glowing eulogy upon the piety and other noble qualities of this prelate; and says that ‘llenando de esplendor con su virtud tres sillas episcopales, mereció que Clemente VIII. le honrase con el capelo, y fué elevado á la primada de Toledo y al empleo de inquisidor general.’ Vida de Cervantes, pp. xcvii., xcviii., Barcelona, 1839.