Nombres que ya no son;

Y la dorada làmpara que brilla

Y al soplo oscila de la brisa errante,

Colgada ante el altar en la capilla

Alumbra mi oracion.

Acaso un ave su volar detiene

Del fùnebre ciprès entre las ramas

Que a lamentar con sus gorjeos viene

La ausencia de la luz:

Y se despide del albor del dia