A su primera rigidez tornaron.

«¿Quién va?» pregunta con la voz serena.

Que ni finge valor, ni muestra miedo,

El alma de invencible vigor llena,

Fïado en su tajante de Toledo.

Palpa en torno de sí, y el impio jura,

Y a mover vuelve la atrevida planta,

Cuando hacia él fatídica figura

Envuelta en blancas ropas se adelanta.

Flotante y vaga, las espesas nieblas