Tal vez la juzga vagorosa estrella

Que en el espacio de los cielos gira;

Tal vez engaño de sus propios ojos,

Forma falaz que en su ilusión creó,

O del vino ridículos antojos

Que al fin su juicio a alborotar subió.

Mas el vapor del néctar jerezano

Nunca su mente a trastornar bastara,

Que ya mil veces embriagarse en vano

En frenéticas orgias intentara.