Juro, pardiez, que fatigado estoy;
Nada mi firme voluntad quebranta:
Sabed, en fin, que, donde vayáis, voy.
«Un término no más tiene la vida:
Término fijo; un paradero el alma:
Ahora adelante.» Dijo, y en seguida
Camina en pos con decidida calma.
Y la dama a una puerta se paró,
Y era una puerta altísima, y se abrieron
Sus hojas en el punto en que llamó,