Blasfema y jura con lenguaje inmundo,

Y su furioso vértigo creciendo,

Y despeñado rápido al profundo,

Los silbos ya del huracán oyendo,

Ya ante él pasando en confusión el mundo,

Ya oyendo gritos, voces y palmadas,

Y aplausos y brutales carcajadas,

Llantos y ayes, quejas y gemidos,

Mofas, sarcasmos, risas y denuestos;

Y en mil grupos acá y allá reunidos,