Sobre tallo gentil temprana rosa,

Del amor venturoso devaneo,

Angélica, purísima y dichosa,

Y oigo tu voz dulcísima, y respiro

Tu aliento perfumado en tu suspiro.

Y aun miro aquellos ojos que robaron

A los cielos su azul, y las rosadas

Tintas sobre la nieve, que envidiaron

Las de mayo serenas alboradas;

Y aquellas horas dulces que pasaron