Y la palabra de tu boca oída

Éxtasis celestial fué para mí.

Mi mente aun goza en la ilusión querida

Que para siempre ¡mísera! perdí....

¡Ya todo huyó, despareció contigo!

¡Dulces horas de amor, yo las bendigo!

«Yo las bendigo, sí, felices horas,

Presentes siempre en la memoria mía,

Imágenes de amor encantadoras

Que aun vienen a halagarme en mi agonía.