DOÑA MATILDE. ¿Qué sabes tú?

BRUNO. Porque nunca se despierta antes de las nueve, y porque….

DON EDUARDO. Quizá valga más entonces que yo vuelva un poco más tarde.

DOÑA MATILDE. No, no; ¿a qué prolongar nuestra agonía? Anda, Brunito, anda, si es que mi felicidad te interesa.

BRUNO. Bueno, iré; pero lo mismo me ha dicho usted en otras ocasiones, y luego la tal felicidad se vuelve agua de borrajas.

DOÑA MATILDE. ¡Bruno!

BRUNO. Iré, iré, no hay que atufarse por eso.

ESCENA III

DOÑA MATILDE Y DON EDUARDO

DOÑA MATILDE. ¡Estos criados antiguos, que nos han visto nacer, se toman siempre unas libertades!…