BRUNO. Pero ¿cómo quiere usted que yo…?
DON EDUARDO. Aquí mismo, en presencia de usted … dos minutos tan sólo.
BRUNO. ¡Así podré oír!
DON EDUARDO. Cuanto hablemos … que yo no soy partidario de misterios ni de cosas irregulares … lo único que solicito es ver todavía otra vez a doña Matilde … y probarla con sólo tres palabras que yo no era enteramente indigno del tesoro que codiciaba.
BRUNO. ¿Quién puede dudarlo?… y muy digno que era usted. Con todo, ¿yo, qué puedo hacer? decírselo cuando más a la señorita … pero si ella sale con lo que su padre … entonces….
DON EDUARDO. Entonces, tendremos los dos paciencia … y no la volveré a importunar más.
BRUNO. Siendo así, voy, pues, y Dios haga que no la coja de mal talante. (Vase)
ESCENA V
DON EDUARDO Y LUEGO BRUNO
DON EDUARDO. Qué miedo tenía que D. Pedro no quisiera prestarse a mi proyecto sin saber antes … y también que el buen Bruno … pero hasta aquí todo va viento en popa; ahora sólo falta el que Matilde venga, y me dé ocasión para entablar la comedia … porque si no consigo hablarla, entonces no sé cómo podré….