DOÑA MATILDE. Y tanto como lo es … me ha dicho también mil horrores de usted….

DON EDUARDO. ¡De mí!

DOÑA MATILDE. En primer lugar, y según costumbre, que era usted pobre.

DON EDUARDO. Pero usted le habrá respondido, según costumbre….

DOÑA MATILDE. Lo bastante para indicarle que esto es la mayor perfección que usted tiene a mis ojos.

DON EDUARDO. Muchas gracias.

DOÑA MATILDE. En seguida se ha ensangrentado con la familia de usted … con su persona … vamos, le aborrece a usted con sus cinco sentidos … ¡ya ve usted si es injusticia!

DON EDUARDO. ¿Y ya ve usted si me lo parecerá a mí?

DOÑA MATILDE. Así confieso que ya no me queda esperanza alguna.

DON EDUARDO. Ni a mí tampoco … verdad es que nunca la tuve … de ahí que no me haya dormido, y que si usted quiere….