DOÑA MATILDE. ¿Qué es eso?
BRUNO. No es cosa, un chichón que debo a la vecina de enfrente.
DOÑA MATILDE. ¡Y todavía no has abierto la reja!
BRUNO. ¿Para qué? ¿Si se ha de ir usted al cabo, no vale más el que se salga usted por la puerta?
DOÑA MATILDE. No lo creas … eso cualquiera lo haría … y es también menos dramático.
BRUNO. ¿Menos qué?
DOÑA MATILDE. Vaya, despáchate en abrir la reja … mira que creo que ya ha dado la media.
BRUNO. ¿Qué había de dar? no, señora … ni por pienso…. Dios nos libre de que hubiera dado.
DOÑA MATILDE. ¿No abres?
BRUNO. Aquí tengo la llave; pero antes reflexione usted, hija mía, la pesadumbre que va usted a dar a su padre con este escándalo … y lo que….