DOÑA MATILDE. ¿Oyes ahora la media?
BRUNO. Virgen del Tremedal…. (Corriendo a la ventana) ¡Allá va, allá va!… (Gritando a don Eduardo)
DOÑA MATILDE. ¡Cómo! ¿A quién gritas?
BRUNO. Nada, nada.
DOÑA MATILDE. ¡Ah traidor! ya te entiendo … pero antes que vengan a sorprendernos apelaré a mi último recurso. (Hace como que saca las píldoras)
BRUNO. Tenga usted el brazo; (Corriendo a doña Matilde) tire usted esas píldoras, que es a D. Eduardo a quien yo avisaba…. (Vuelve a la ventana) Allá va, allá va…. Repito que es D. Eduardo a quien yo…. (Vuelve a doña Matilde) ¡ay qué sudor frío me ha entrado!
DOÑA MATILDE. ¿Pues por qué no me decías que D. Eduardo estaba ya esperándome?
BRUNO. Porque … porque … bueno estoy yo ahora para decir el porqué de nada, y si me sangraran….
DOÑA MATILDE. En suma, ¿quieres o no quieres abrir la reja?
BRUNO. En este instante…. (Aparte) Empecemos al menos por salvar dos vidas … ¡qué premiosa está!