MARQUESA. Entonces tu Eduardo es un loco de atar, porque….

DOÑA MATILDE. Basta Clementina … tu marquesado no te autoriza para que me insultes porque me ves ahora pobre … y mucho más cuando nada pienso pedirte.

MARQUESA. Harás muy mal … que si no se pide a las amigas cuando no se tiene que llevar a la boca, no sé yo cuándo se ha de pedir … y yo lo he sido tuya, Matilde … no de las íntimas … pero … pero siempre te he querido bien … ya lo sabes … y te lo voy a probar ahora mismo … allí tengo en casa cuatro docenas de camisas de batista sin hacer del agua, y te las enviaré….

DOÑA MATILDE. No, Clementina, mil gracias, pero….

MARQUESA. Sí, te las enviaré … para que las bordes … y para que … lo que había de ganar otra … tú bordabas muy bien….

DOÑA MATILDE (aparte). ¡Qué humillación!

ESCENA VIII

LA VECINA Y DICHAS

VECINA. Vecinita, perdone usted que me entre así de rondón … como la puerta estaba abierta … y como somos uña y carne quería enseñar a usted cierta cosa … ¡mas oiga! si tendré telarañas … ¡su señoría la marquesa aquí! ¡Subir una marquesa ocho tramos de escalera!

MARQUESA. ¿Quién es esta buena mujer? (A doña Matilde)