ANTONIO. ¿Sopla mal aire?

JUANA. Usted dirá.

ANTONIO. ¿Yo?

JUANA. Usted, que viene de la calle.

ANTONIO. (Tiene esta buena señora una habilidad para sacarme de mis casillas.)[1]

JUANA (acercándose a él de pronto con resuelto ademán). Ha de saber usted que Miguel no irá al baile esta noche.

ANTONIO (turbado). ¿Usted?…

JUANA. ¿Usted?… (Remedándole.) ¿Qué?

ANTONIO. (Miguel me había dicho que su mujer no sabría nada.)

JUANA. ¿Se ha quedado usted mudo?