JUANA. Usted le tiene. (Pausa.) ¿Cree usted que le está bien a un hombre casado, que ya no es un niño?… (Acercándose a él otra vez como antes.) ¡Qué niño! ¿Cuántos años tiene usted?

ANTONIO (con enfado). ¡Qué sé yo!

JUANA. Claro; son ya tantos que se pierde la cuenta. Usted es una de esas personas que no cambian nunca de fisonomía. Desde que yo era una muñeca le conozco a usted con la misma cara.

ANTONIO. Como que no tengo otra.

JUANA. Calle usted…. Sí…. Lo menos….[2] Lo menos…. Cuarenta muy corridos.

ANTONIO. ¡Señora! (Levantándose de pronto.) ¡Ni corridos ni sin correr![3] ¡Treinta y seis cumpliré la semana que viene!

JUANA. ¡Treinta y seis! ¡Ya baja![4]

[Footnote 1: #¡Ay qué señora de mis pecados!:# Oh, what a nuisance of a lady! A humorous twist reminiscent of such phrases of devotion or admiration as señora de mi alma, señora de mi corazón; this lady is as much a nuisance to him as if she were the guardian of his sins.]

[Footnote 2: #Si…. Lo menos:# Why…. At least.]

[Footnote 3: #¡Ni corridos ni sin correr!:# Neither quite (forty) nor going on (forty).]