JUANA. ¡Jesús, muy mala! (Con afectado abatimiento.) Ni sé yo cómo hay una sola mujer con vida. (Con repentina cólera.) ¡Qué hombres! ¡Qué hombres tan malditos! (Haciéndose aire con un abanico de chimenea, que toma de encima del velador.)
ELISA. Pues ¿qué ocurre?
JUANA. Nada…. Friolera…. ¡Uf! ¡Qué calor hace esta noche! (Se levanta abanicándose muy de prisa, y anda aceleradamente por la escena.)
ELISA. ¿Calor? ¿En el mes de febrero?
JUANA. El que tiene ira está siempre en agosto.—Oye. (Parándose de pronto.) Desde la infancia nos conocemos; a un tiempo fuimos novias de hombres a quienes por su íntimo trato llamaban los inseparables;[2] nos casamos con ellos el mismo día, y estas circunstancias, en mi opinión, deben inducirnos a proceder de acuerdo en nuestra conducta de mujeres casadas y a prestarnos mutuamente ayuda contra los enemigos.
ELISA. ¿Los enemigos?
JUANA. Nuestros maridos, lo mismo da.
[Footnote 1: #que no puedo:# for I cannot. Que is here, as often, equivalent to porque.]
[Footnote 2: #llamaban:# they (i.e., people) called.]
ELISA. ¡Ah!