Tenemos ya cara a cara y solos al tío Juan Gómez y al
forastero.

—¿Cómo se llama usted?—interrogó el primero al segundo
con todo el imperio de un Alcalde de monterilla[[102-1]] y sin invitarle
15 a que se sentara.

—Llámome Jaime Olot—respondió el hombre misterioso.

—¡Su habla de usted no me parece de esta tierra!...—¿Es
usted inglés?

—Soy catalán.[[102-2]]

20 —¡Hombre! ¡Catalán!... Me parece bien. Y ...
¿qué le trae a usted por aquí? Sobre todo, ¿qué diablos de
medidas tomaba usted ayer en mi Torre?

—Le diré a usted. Yo soy minero de oficio, y he venido a
buscar trabajo a esta tierra, famosa por sus minas de cobre y
25 plata. Ayer tarde, al pasar por la Torre del Moro, vi que con
las piedras de ella extraídas estaban construyendo una tapia, y
que aun sería necesario derribar o arrancar otras muchas para
terminar el cercado.... Yo me pinto solo[[102-3]] en esto de demoler,
ya sea dando barrenos, ya por medio de mis propios
30 puños, pues tengo más fuerza que un buey, y ocurrióseme la
idea de tomar a mi cargo, por contrata, la total destrucción de(p103)
la Torre y el arranque de sus cimientos, suponiendo que llegase
a entenderme con el propietario.

El tío Hormiga guiñó sus ojillos grises, y respondió con
mucha sorna:

05 —Pues, señor; no me conviene la contrata.

—Es que[[103-1]] haré todo ese trabajo por muy poco precio, casi
de balde....