VII
El upas, árbol venenoso de la Oceanía,[[116-5]] no deja brotar ni una
25 planta en el ámbito que cobija su ramaje.
Donde el caballo de Atila[[116-6]] sentaba el pie no volvía a nacer
la hierba.
El envidioso no ve más que la sombra del bien ajeno.
(p117)
El egoísta está siempre asfixiado por falta de otro mundo
que absorber....
El escéptico vive negativamente.
¿Y yo? ¿Qué soy? ¿Qué hago? ¿Cómo vivo?
VIII
05 ¡Cuántos brillantes salones se abrirán en este momento a una
multitud alegre y bulliciosa!
El baile ... el amor ... la música....
¡Condenación para mí!