15 Amaneció.
Entonces dejé la ermita, y me dirigí a este pueblo en busca
de los facciosos.
Llegué al salir el sol.[[22-1]]
Todos creían que yo había perecido la tarde antes....
20 Así fué que, al verme, me abrazaron, y el General me colmó
de distinciones.
En seguida supe que iban a ser fusilados veintiún[[22-2]] prisioneros.
Un presentimiento se levantó en mi alma.
—¿Será Basilio uno de ellos?—me dije.
25 Corrí, pues, hacia el lugar de la ejecución.
El cuadro estaba formado.