—¿Y música? (preguntó Ramón.) ¿Sabes?
—Poca, muy poca....—Ya recordarás la que nos enseñaron
en el colegio....
05 —¡Poco es, o, mejor dicho, nada!—¡Morirás sin remedio!...
¡Y yo también, por traidor..., por falsario!—¡Figúrate
tú que dentro de quince días estará organizada la banda de
música a que has de pertenecer!...
—¡Quince días!
10 —¡Ni más ni menos!—Y como no tocarás la corneta....
(porque Dios no hará un milagro), nos fusilarán a los dos sin
remedio.
—¡Fusilarte! (exclamé.) ¡A ti! ¡Por mí! ¡Por mí, que
te debo la vida!—¡Ah, no, no querrá el cielo! Dentro de
15 quince días sabré música[[24-1]] y tocaré la corneta de llaves.
Ramón se echó a reír.
IX
—¿Qué más queréis que os diga, hijos míos?
En quince días ... ¡oh poder de la voluntad! En quince
días con sus quince noches (pues no dormí ni reposé un momento
20 en medio mes), ¡asombraos!... ¡En quince días aprendí
a tocar la corneta!