¡Qué días aquellos!

Ramón y yo nos salíamos al campo, y pasábamos horas y
horas con cierto músico que diariamente venía de un lugar
25 próximo a darme lección....

¡Escapar!...— Leo en vuestros ojos esta palabra....—¡Ay!
Nada más imposible!—Yo era prisionero, y me vigilaban....
Y Ramón no quería escapar sin mí.

Y yo no hablaba, yo no pensaba, yo no comía....

30 Estaba loco, y mi monomanía era la música, la corneta, la
endemoniada corneta de llaves....

¡Quería aprender, y aprendí!
(p25)
Y, si hubiera sido mudo, habría hablado....

Y, paralítico, hubiera andado....

Y, ciego, hubiera visto.

¡Porque quería!

05 ¡Oh! ¡La voluntad suple por todo!—QUERER ES PODER.